|
Las palabras, decía anoche Beatriz Paredes, no son inocuas,
tienen un valor que no siempre se les concede.
Ayer, el Secretario de Gobernación Santiago Creel Miranda
exigió al Presidente de Estados Unidos que cumpla con su palabra, aquella
palabra dada en Guanajuato hace ya casi cuatro años, cuando Bush habló de
impulsar un acuerdo migratorio.
Es cierto que el presidente de Estados Unidos George Bush
habló de trabajar para un acuerdo migratorio, pero desde aquel 2001 han
ocurrido acontecimientos que le han impedido a Bush insistir en el acuerdo
migratorio.
El tema migratorio es muy polémico, y cualquier acuerdo
migratorio, como lo dijo hace poco Bush, exigirá que el mandatario
norteamericano gaste mucho capital político en su Congreso.
El Secretario de
Gobernación seguramente sabe que un acuerdo migratorio no es un tema para
abordarse con ligereza.
Uno entiende que el señor Creel anda en campaña para ganar la
candidatura presidencial del Partido Acción nacional.
Cuando se anda en campaña no se valoran las palabras, sólo se
le dice a la gente lo qué quiere oír, sin medir las consecuencias.
Pero el señor Creel es también el Secretario de Gobernación,
el puesto político más importante del gabinete presidencial.
Y su exigencia a Bush puede ser interpretada como una
exigencia del gobierno del Presidente Fox. Con su ligereza Creel ha
comprometido al gobierno de México.
En fin, tal parece que el gabinete presidencial sigue sin
coordinación.
Cada quién hace lo que mejor le conviene, no lo que mejor le
conviene al país.
|