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En Washington se ha armado un lío por la distribución que hizo
el gobierno de México de miles de folletos de la llamada “guía del emigrante”.
Se trata, aseguran aquí en México, de la reacción exagerada de
sectores que se oponen a la migración ilegal de mexicanos a Estados Unidos.
Dicen que es una reacción con tintes discriminatorios.
Es posible, porque el tema de los mexicanos ilegales en
Estados Unidos es uno que está envuelto de grandes mitos, pero también uno de
los que provoca más polémica en los círculos gobernantes de Estados Unidos.
Pero el asunto no es un escándalo más, Joaquín. Tan no lo es
que el embajador mexicano en Washington Carlos de Icaza ha tenido que recorrer
oficinas del gobierno estadounidense y de legisladores norteamericanos para
explicarles que la guía del migrante tiene como único objetivo evitar que muera
tanto mexicano al cruzar ilegalmente la frontera.
El asunto empieza a ser serio, pues el subsecretario de
Relaciones Exteriores Gerónimo Gutiérrez también ha tenido que darle
explicaciones al gobierno norteamericano.
Alguien no pensó en las consecuencias que podría acarrear
dicha guía. Y el próximo miércoles, cuando Luis Ernesto Derbez esté en
Washington, seguramente tendrá que dar aún más explicaciones.
Tendrá que dar esas explicaciones si no quiere que la
mencionada guía del migrante se convierta en un obstáculo más a cualquier tipo
de acuerdo migratorio.
Otra vez, Joaquín, como los villistas de la revolución,
disparamos y después averiguamos.
En este caso se distribuyó la guía del migrante y ahora no
hallamos como explicarla.
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