|
De alguna manera el Presidente Fox da la impresión de que a
veces se desespera por la resistencia a algunas de sus propuestas.
Ayer criticó duramente a quienes se han opuesto a las reformas
estructurales, particularmente a las reformas que permitan la inversión privada
en Pemex.
Los llamó necios a quienes juzgará la historia.
El asunto, desafortunadamente, Joaquín, no es tan simple como
parece.
No le falta razón al Presidente Fox cuando nos recuerda que
otras naciones, aún naciones con gobiernos de izquierda, permiten inversiones
privadas en la explotación de su petróleo.
O cuando nos dice que el petróleo no sirve de nada mientras
permanezca en el subsuelo.
Los opositores, por su parte, temen a la inversión privada en
Pemex, porque sería fundamentalmente extranjera.
El gran temor, sin duda, es que México y los mexicanos no
recibirían los beneficios de la explotación de energéticos. Pero puede haber
asociaciones con empresas extranjeras, con reglas que a la vez que le garantizan
a los inversionistas una ganancia razonable, también le garantizan a la
República el mantenimiento del control y propiedad de los recursos petroleros.
Las confrontaciones verbales son el peor instrumento para
lograr acuerdos.
Al gobierno le han faltado imaginación y paciencia.
Imaginación para encontrar nuevas fórmulas de inversión que
sean aceptables para los opositores a la inversión privada en Pemex.
Y paciencia para que dichas fórmulas entren en vigor poco a
poco, gradualmente.
Y a los opositores les ha sobrado terquedad, Joaquín, por eso
hay tantos pendientes.
|