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Buenas tardes, Joaquín...
El año comienza con muchas expectativas, desgraciadamente no
todas buenas, porque seguramente los políticos seguirán con sus pleitos
mezquinos.
2005 será un año político, un año en el cual se resolverá la
sucesión presidencial, esa sucesión presidencial a la que el cardenal Norberto
Rivera le atribuye muchos de los males actuales.
La conciliación y el diálogo político no están entre los
propósitos de Año Nuevo de los políticos y los partidos.
Ojalá y que en los próximos doce meses los asuntos públicos
no estuvieran tan contaminados de rencores y mezquindad.
Tristemente no será así, Joaquín.
No obstante, los ciudadanos de a pie, que somos la mayoría,
debemos ver con optimismo el nuevo año.
No debemos dejarnos
abrumar.
El año que empieza, Joaquín, después de todo es una página en
blanco, una página en blanco en la cual hay que escribir mejores cosas que las
de 2004.
En estos días me encontré por ahí una vieja oración, creo que
vale la pena compartirla con tu auditorio.
Dame, señor, amigos que me comprendan, amigos que al
comprenderme sigan siendo mis amigos.
Dame señor un trabajo que aporte algo para los demás.
Dame la generosidad para compartir, sentido del humor, tiempo
para meditar.
Dame paciencia para esperar estas cosas y la sabiduría para
reconocerlas cuando lleguen.
En fin, Joaquín, en este 2005 no vayamos por el sendero de
siempre, vayamos por donde no hay sendero, nuestro andar hará uno nuevo camino.
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