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A pesar de los esfuerzos de los políticos, Joaquín, la
mayoría de los mexicanos ya estamos en el espíritu de la época. Ya casi es
Navidad y pronto será Año Nuevo.
Y son días en los que se habla mucho de la fe, cualquiera que
sea la fe que cada radioescucha tenga.
Pero la fe es menos complicada de lo que muchos imaginamos.
Es un asunto entre cada quién y su Dios. Y las respuestas a la fe suelen ser
menos complicadas, más humanas de lo que muchos creen.
Acerca de la fe me encontré el otro día una historia.
Hubo una inundación en un pueblo, las aguas cubrieron todas
las casas.
El cura del pueblo se subió al campanario y desde ahí rogaba
a Dios que lo salvara.
Se acercó un hombre en una lancha y le conminó a subirse para
escapar. No, respondió, estoy esperando, porque ya le pedí a Dios que me salve.
Poco después llegó un helicóptero y desde ahí le lanzaron una
escala de cuerda para que subiera. No, respondió de nuevo, estoy esperando que
Dios venga a salvarme.
Pasaron las horas y el
nivel de las aguas subió más, tanto que cubrió totalmente el campanario y el
cura pereció ahogado.
Y llegó al cielo. Ahí le dijo a Dios: Señor, te pedí muchas
veces que me salvaras y no lo hiciste.
Tu no te quisiste salvar, le respondió Dios, porque yo te
envié a un hombre en una lancha y te envié un helicóptero.
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