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Hoy se cumplen cuatro años de la toma de posesión del
Presidente Fox.
Aquel uno de diciembre de 2000 Vicente Fox fue el protagonista
de una transición de poder, una transmisión de poder de un partido a otro,
pacífica y ordenada por primera vez en la historia de México.
Aquel uno de diciembre, Joaquín, más del 70 por ciento de los
ciudadanos respaldaban al Presidente Fox, más del doble de aquellos que lo
respaldaron en las urnas.
Aquel capital político se empezó a derrochar, pero la verdad
es que a pesar de todo el Presidente mantiene una gran popularidad.
Ha tenido tropiezos, ha cometido errores, es cierto, pero ha
sido lo suficientemente humilde para escuchar a sus colaboradores más sensatos
y no ha cedido a la tentación de manipular la economía, y aunque hay poco
crecimiento económico, no se percibe la amenaza de ninguna crisis.
Tiene el Presidente Fox su propia visión de la Presidencia y
de la democracia. Y ha actuado conforme a dicha visión. Y el instinto de
supervivencia le ha permitido superar los errores cometidos.
Hay quienes dicen que han sido cuatro años perdidos. No lo
creo así. En lo que el Presidente ha aprendido a serlo, nosotros aprendemos a
vivir en democracia.
Insisto, no han sido cuatro años perdidos. Quizá exageren
cuando dicen que ahora México es más justo y más libre.
Lo cierto es que para bien o para mal el México de hoy no es
el mismo de hace cuatro años.
Y ya no volverá a serlo.
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