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Ya el tema de los linchamientos de Tláhuac pasó al terreno de
la política.
Los gobiernos federal y de la ciudad de México se enfrascaron
ya en una polémica cuyo único objetivo es eludir las propias culpas.
No se trata de atender los problemas sociales o policíacos que
pudieron dar origen a los linchamientos. No, Joaquín, se trata únicamente de
salir lo mejor librado de una tragedia que, quiéranlo o no, ha manchado la
imagen de todos. La imagen de los partidos, de los políticos y de Los Pinos.
Se trata de salvar la imagen con el único objetivo de que los
linchamientos no se reflejen en las encuestas.
Y, claro, las encuestas ya empezaron. La más reciente, la
publicada hoy, parece darle la razón a López Obrador, pues lo muestra a la cabeza
de los presidenciales. Porque de eso se trata, Joaquín, de mantenerse al frente
de los presidenciales en las encuestas.
La sucesión presidencial es ya una obsesión, la única obsesión
de los partidos, de los políticos y de Los Pinos.
Los agentes federales quemados vivos en Tláhuac no los van a
distraer.
De igual forma, Joaquín, la lucha contra la delincuencia, el
desempleo, la polémica por el presupuesto, son abordados desde la perspectiva
de la imagen, desde la perspectiva del posicionamiento en las encuestas de
popularidad.
Para los políticos, para los partidos y para Los Pinos, eso es
lo único que importa.
Lo demás, lo demás es lo de menos, bueno, hasta los muertos
pasan a segundo término Joaquín.
¡Viva la democracia!
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