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Ya empezaron las detenciones de los presuntos responsables de
los salvajes linchamientos de tres agentes de la policía federal preventiva en
Tláhuac.
Las detenciones las hicieron las autoridades federales, la AFI
y la policía federal preventiva, Joaquín.
Al menos en este caso parece que no habrá impunidad, según se
comprometió contigo y tu auditorio el procurador general de la República Rafael
Macedo de la Concha. Ojalá, Joaquín, ojalá.
Sin embargo, la raíz, el origen de la reacción bárbara de
tanta gente en Tláhuac no ha sido atacado, quizá porque no está suficientemente
identificada.
Pero algo ocurre en el pueblo de San Juan Ixtayopan, pues
algunos de los habitantes entrevistados ayer no mostraban arrepentimiento, sino
una actitud desafiante, pero también de hartazgo.
¿Por qué? Quien sabe, Joaquín.
El hecho es que según informan los reporteros, esta mañana no
hay ninguna vigilancia policíaca, ninguna, Joaquín.
Los bárbaros linchamientos no tienen justificación, pero si no
hay vigilancia policíaca, ¿quién garantiza la seguridad de los habitantes de
ese pueblo?
Si, como dicen, en esa zona de Tláhuac hay tanto
narcotráfico, y no hay presencia policíaca, pues ya sólo nos falta que se
resignen las autoridades a que los pueblos de la periferia de la capital de la
República son tierra sin ley.
Y que cada quién se defienda como pueda, o como quiera.
Eso es una negligencia criminal, Joaquín.
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