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Hace tiempo, Joaquín, en este tu espacio se comentó sobre la
posibilidad de que el enconamiento de las disputas políticas y partidistas
trasminara hacia la economía.
Eso parece estar a punto de ocurrir.
Las diferencias entre el Ejecutivo y una mayoría formada por
el PRI y el PRD ya se convirtió en abierta confrontación.
El mensaje a la Nación del Presidente Fox muestra el disgusto
del Ejecutivo con lo que considera fue una manipulación del presupuesto. La
oposición a su vez se atiene a la facultad de decretar el presupuesto que le
concede la Constitución.
El Ejecutivo mostró poca flexibilidad para negociar con la
Cámara de Diputados. Y a los diputados de oposición les salió el ánimo de
venganza.
Los ciudadanos de a pie estamos confundidos porque tanto el
Presidente como los diputados de oposición están seguros de tener la razón.
Pero más confundidos están los funcionarios y los políticos, que confunden el
diálogo político con las declaraciones.
Es un presupuesto irresponsable, dice el Presidente Fox. Es
nuestra facultad constitucional decretar el presupuesto dicen los diputados de
oposición.
Y de ahí, por ahora, nadie los saca.
Pienso que están obligados al diálogo. Pienso, Joaquín, que no
tienen derecho ni el gobierno ni los diputados a dañar la frágil estabilidad
económica y política.
¡Qué la Suprema Corte decida!, alegan, seguros de que el
máximo tribunal les dará la razón.
¡Qué vergüenza que los ministros tengan que suplir la
incapacidad para el diálogo de nuestra clase gobernante y de nuestra clase
política!
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