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Hasta ahora, Joaquín, son sólo declaraciones, pero todo indica
que se reducirá el presupuesto que se asigna a las universidades públicas.
En esas condiciones no se ve por donde vaya el país a salir
adelante. Porque los ambiciosos proyectos de crecimiento y desarrollo no serán
mas que un globo sin gas, si no se cuenta con los recursos humanos capacitados
para manejar el crecimiento y el desarrollo.
La universidad pública ha sido, sin duda, uno de los grandes
factores de movilidad social y hasta muy recientemente la productora de los
liderazgos nacionales, tanto del sector público, como del sector privado.
Sin la universidad pública y sus egresados, México no habría
podido dar el gran salto de economía rural a una economía relativamente industrializada.
Repito, Joaquín, la universidad pública ha sido la gran
escalera que ha contribuido a disminuir los efectos de la desigualdad social.
Sin universidades públicas fuertes, eficaces en su tarea
educativa, el país dará un salto atrás. Pero a muchos lo único que les interesa
es que cuadren los libros de contabilidad.
Ignoran el consejo del premio Nóbel, Paul Drucker, quien
sostiene la tesis de que la riqueza de los países no está en el petróleo, en el
gas, en sus grandes recursos naturales, que la mejor riqueza de un país está en
sus recursos humanos.
Y que lo que se destina a las universidades públicas, a la
educación, no es un gasto, sino una inversión. La inversión más rentable, la
inversión en los recursos humanos.
Vivimos las consecuencias de que la llegada al gobierno de
los cuentachiles, los cuentachiles que sólo piensan en el hoy, no en el mañana.
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