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El pasado fin de semana, el secretario de energía Fernando
Elizondo dijo en Monterrey que hay coordinación entre México y Estados Unidos
para que las unidades navales y aéreas norteamericanas contribuyan a la vigilancia
y protección de las instalaciones petroleras mexicanas.
Explicó Elizondo que se trata de un convenio hecho por
Santiago Creel con Tom Ridge, el Secretario de Seguridad Interna de Estados
Unidos.
En Pemex dicen no saber del asunto. Y la Secretaría de Marina
dice que sólo ellos vigilan.
De alguna manera, el gobierno del Presidente Fox está obligado
a aclararle a los mexicanos como funciona el convenio y cuál es la extensión de
la intervención de las fuerzas navales y aéreas de Estados Unidos en aguas y
territorio mexicano.
Uno entiende, Joaquín,
las circunstancias. Sabe que nuestras limitaciones son muchas, que los mismos
diputados que declaran contra el convenio son los que recortan los
presupuestos. Que no hay suficiente presupuesto para que la Armada de México
pueda operar con eficacia.
Uno entiende que, aunque no queramos, estamos dentro del
círculo de seguridad de Estados Unidos.
Por eso,
insisto, el gobierno mexicano tiene la obligación, la responsabilidad de explicarnos.
Porque la seguridad siempre es un buen pretexto.
No vaya a ser que el Golfo de México sea para los Estados
Unidos lo que el Mediterráneo era para el Imperio Romano, el mare nostrum o
sea, nuestro mar.
Y nosotros, pues calladitos, Joaquín, calladitos.
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