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En Ciudad Juárez, Joaquín, fue agredida la comitiva del
Presidente Fox por algunos de los participantes en una manifestación
magisterial.
Las escenas de manifestantes golpeando la camioneta
presidencial y exigiendo al Presidente Fox que se bajara, es el síntoma de una
enfermedad que ha afligido a este gobierno.
Otro síntoma lo es, sin duda, la declaración del vocero de Los
Pinos, donde le quieren restar importancia al incidente y aseguran que el
Presidente seguirá durante sus giras en contacto con la gente.
No estoy seguro que la agresión haya sido planeada por el PRD,
pero lo que sí es cierto es que los agitadores de Ciudad Juárez están
plenamente identificados como grupos periféricos del perredismo
Son grupos violentos, Joaquín, y mal hacen en Los Pinos en
subestimarlos. Son unos cuantos escandalosos, alegan. Eso es una peligrosa
ingenuidad, porque para una agresión violenta basta uno, uno sólo.
Es reconfortante el contacto con la gente, pero puede ser
peligroso si no se refuerza la seguridad. No pueden creer que no tenga efectos
la violencia del discurso político actual. Un discurso que promueve la
discordia y el resentimiento.
Es irresponsable que en Los Pinos los subestimen.
Es irresponsable creer que la violencia verbal es inofensiva.
O que es intrascendente la violencia física de unos pocos.
Y es irresponsable, Joaquín, porque no se trata sólo de
Vicente Fox, se trata del Presidente de la República.
Y, Dios no lo quiera, pero si algo le pasa, Joaquín, esto se
convertiría en un caos.
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