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Allá en al corazón de la democracia, Joaquín, hay nubes de
tormenta.
Faltan 16 días para la celebración de las elecciones
presidenciales en Estados Unidos.
Los números de las encuestas son muy contradictorios, Joaquín,
pues unos le dan ventaja el Presidente Bush, otros al senador Kerry.
La mayoría prevé una elección muy cerrada. Posiblemente tan
cerrada como la de hace cuatro años.
Tanto los demócratas como los republicanos han hecho un gran
esfuerzo para registrar nuevos votantes. Y, como allá no se agobian por
minucias, los dos partidos tienen listas brigadas de voluntarios que se
encargarán de hacer que esos nuevos votantes acudan a las urnas el día de la
elección.
Pero empiezan a surgir acusaciones de acciones fraudulentas.
En Nevada, Joaquín, se reveló que los funcionarios
republicanos rompen las solicitudes de empadronamiento de los demócratas.
En Winsconsin, un Estado clave, según los especialistas, habrá
menos boletas electorales que electores, aseguran, con lo que se aseguran que
muchos demócratas no voten.
En Florida, el secretario de Estado están rechazando
solicitudes de empadronamiento con pretextos burocráticos.
Las trampas las hacen republicanos y demócratas, aunque las
recientes revelaciones muestran que hay más trampas del partido republicano, el
partido del Presidente Bush.
En suma, Joaquín, que allá en el corazón de la democracia se
está recurriendo a las peores prácticas. Las prácticas que curiosamente siempre
nos echan en cara los norteamericanos.
Al paso que van, Joaquín, los mexicanos tendremos que darles
asesoría a los norteamericanos para que puedan tener elecciones limpias.
¿Qué tal si fundamos el Centro Benito Juárez para que envíe
observadores que garanticen la limpieza de las elecciones presidenciales de
Estados Unidos?
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