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El ex presidente de Colombia Ernesto Samper, Joaquín, declaró
que a su juicio México se ha colombianizado.
De inmediato, el subprocurador de la PGR José Luis Santiago
Vasconcelos anunció que no es así, que las organizaciones del narco no representan
una amenaza real para el Estado.
No sé, Joaquín, pero es un hecho que las actividades del
narcotráfico no disminuyen, por el contrario, aumentan. Hace mucho tiempo que
dejamos de ser sólo estación de paso para la droga que se vende en Estados Unidos.
Hace tiempo que en México se creó un mercado de consumo de estupefacientes.
El narcomenudeo, Joaquín está en toda las ciudades de la
República, donde se degrada y se envicia a los jóvenes mexicanos, sin que las
autoridades hayan podido combatir ese criminal comercio.
Hay irrefutables evidencias de la complicidad de funcionarios
y agentes de las policías mexicanas con el narco. Y quién sabe, Joaquín, quién
sabe a cuántas campañas ya hayan aportado dinero los narcos.
En México no hay grupos guerrilleros como los colombianos, es
cierto, Joaquín, pero también es cierto que cada vez hay más evidencias de que
los narcos tienen grupos armados para custodiar sus plantíos de marihuana y
amapola.
Hoy supimos que en el penal de alta seguridad de La Palma,
hubo un muerto, después de una riña entre los presos. Ya sólo falta que los
narcos controlen el penal de alta seguridad.
¿Qué tiene que pasar para que el gobierno considere al narco
como una amenaza para el Estado Mexicano, como una amenaza para la Nación?
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