|
Por primera vez la izquierda mexicana tiene la oportunidad de
contender en serio por la Presidencia de la República, pero el asalto a la
Cámara de Diputados puede cancelar esa oportunidad.
Lástima, porque a México le hace falta una izquierda moderna,
pero también respetuosa de las reglas de la democracia.
Para López Obrador y para el PRD, Joaquín, no basta tener al
gobierno foxista pasmado, con la batalla de la opinión pública casi perdida. Al
asaltar a la Cámara de Diputados han colocado una pistola sobre la sien del
Congreso para invitarlo a dialogar.
No basta que López Obrador diga que no avala ni condena el
asalto: Esa declaración es un respaldo a la barbarie de las tribus perredistas.
Creo que el gobierno, el PAN y el PRI han procedido
precipitadamente, quizá hasta con perversidad, pero, Joaquín, ¿no es más
perverso abrirle las puertas a la ingobernabilidad?
¿No es más perverso atacar a las instituciones?
Si eso ocurre, Joaquín, por la descentralización educativa,
¿qué ocurrirá cuando el pleno de la Cámara de Diputados tenga que discutir el
desafuero de López Obrador?
¿Qué harán entonces López Obrador y sus aliados? ¿Incendiar la
Cámara de Diputados?
Hoy arrinconaron al Congreso, mañana pueden arrinconar al país.
¿Qué quieren López Obrador y el PRD? ¿Incendiar al país si no
se salen con la suya?
Bien decía el andaluz Antonio Machado: es propio de hombres
medianos embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.
|