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El tema del voto de los mexicanos que viven en el extranjero,
especialmente los que viven en Estados Unidos, ha empezado a moverse en el
Congreso.
Ayer estuvieron los consejeros del IFE, encabezados por su
presidente Luis Carlos Ugalde, en las comisiones de la Cámara de Diputados y
dieron a conocer los requerimientos técnicos para captar el voto de los
mexicanos en el extranjero.
Votarían solamente con credencial de elector. Ahora, dijeron,
hay cuatro millones de mexicanos en Estados Unidos que la tienen, tendrían que
empadronarse cuando menos otros 6 millones.
El proceso, dijeron, costaría casi 300 millones de dólares,
sólo para el voto en 2006.
Detallaron seis formas para votar, de las cuales sólo una es
segura: el voto tradicional en las urnas.
¿Cómo, Joaquín, se instalarían 13 mil casillas en territorio
de Estados Unidos?
¿Ya se negoció con el gobierno de Estados Unidos y con los
gobiernos estatales esa posibilidad?
¿Dónde se les empadronará y se les expedirán credenciales, si
los consulados mexicanos sufren los efectos de la austeridad presupuestal?
¿Cómo aplicar las leyes mexicanas en territorio de Estados
Unidos?
Además, Joaquín, si los que votarían serían los que de alguna
manera tienen legalizada su estancia en Estados Unidos, ¿por qué permitírselos,
si ellos lo que quieren es avanzar en la sociedad norteamericana? ¿por qué
permitírselos, si al fin y al cabo no sufrirían las consecuencias de su voto,
pues ellos permanecerán allá en territorio norteamericano?
Son preguntas, Joaquín, sólo preguntas.
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