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Estamos tan ocupados, Joaquín, con los desencuentros entre las
élites de la política, que a veces no le damos importancia a sucesos que son el
síntoma de graves problemas.
La semana pasada asesinaron al sub administrador de la aduana
del aeropuerto. En la entrevista que le hiciste el director general de las
aduanas, te comentó que detrás del asesinato de su subordinado podía estar el
narcotráfico.
Nada se ha dicho sobre los otros dos funcionarios de la aduana
del aeropuerto que desaparecieron.
Algo muy grave está tras este asesinato, Joaquín. Y debe ser
algo muy grave cuando ya empezó una campaña mediática para desprestigiar al
funcionario asesinado.
Quizá se quieren ocultar los niveles de impunidad alcanzados
por el crimen organizado, impunidad conseguida mediante la corrupción o
mediante el asesinato.
Si, como te dijo el director general de aduanas, Joaquín, el
asesinado era un buen funcionario, alguien que cumplía con su deber, entonces
el crimen es sólo el bárbaro mensaje de las mafias, la amenaza a todos los que
interfieran con sus criminales actividades.
Eso, Joaquín, es lo que debería merecer la atención de las
élites políticas que nos mantienen distraídos con sus pleitos por el poder.
Insisto, Joaquín, algo muy grave está detrás de este
asesinato, algo mucho más grave que lo que se nos ha dicho.
Si este crimen no se aclara y se ocultan sus móviles tras la
cortina de la desinformación, Joaquín, si las mafias van a asesinar impunemente
a los funcionarios que las combaten, pues, Joaquín, apaguen y vámonos.
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