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Ya empezó el ciclo escolar y por estas fechas siempre hay una
nota de las llamadas cajoneras.
Ya se difundirán las denuncias de aquellos que aseguran que
les condicionan la inscripción de sus hijos al pago de las cuotas para la
sociedad de padres de familia.
Igualmente vendrá el boletín de rutina: no están autorizados
los cobros de esas cuotas y está prohibido el condicionamiento de la
inscripción.
Es como un juego también de rutina que se juega entre los
medios, entre las autoridades educativas y entre los padres de familia.
Al final del día, Joaquín, los padres de familia sabemos que
si no queremos que nuestros hijos estudien en mesa bancos desvencijados, pues
habrá que cooperar para repararlos. O habrá que cooperar para la reparación de
los baños, o para pintar el salón.
Son tantas las carencias en las escuelas, Joaquín, que a veces
los maestros y las maestras hacen
verdaderos milagros para mantener presentables los salones.
No hay recursos para un adecuado mantenimiento de las
escuelas, Joaquín.
Esa es la partida presupuestal que primero se gastan en otras
cosas los gobiernos, saben que si los padres de familia quieren salones
presentables y baños decentes en las escuelas, pues que paguen sus cuotas.
Y en los medios nos metemos en el juego de los valores
entendidos, un juego que practicamos todos los años, por estas fechas, cuando
empieza el ciclo escolar.
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