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Cuando se crearon las Afore, como una alternativa al sistema
tradicional de pensiones, muchos expresaron sus dudas acerca de esos fondos
para el retiro, más que nada por la manga ancha que se les dio.
Se citó que la experiencia de las Afore había sido copiada de
la experiencia chilena. Y que en Chile, luego de algunos años, los trabajadores
empezaron a sufrir pérdidas.
Eso ha empezado a ocurrir en México.
Al parecer el resultado de las Afore apenas si ha permitido a
los trabajadores conservar sus ahorros, y en algunos casos han tenido pérdidas.
Pero, por supuesto, quienes no han perdido ni un solo centavo
son las Administradoras de fondos para el retiro. No, las Afore han tenido
grandes ganancias, cuando menos se ganan un peso por cada cinco pesos que
manejan.
Nada mal para estas asociaciones financieras.
Esto recuerda el chiste aquel:
Dos compadres se asociaron y compraron un hato de ganado. Un
día uno de ellos le dijo al otro: fíjese compadre que hubo una epidemia que
mató muchas reses, y desgraciadamente las que se murieron eran las suyas.
Con esa cruel frase se han topado muchos trabajadores. Sus
ahorros no se multiplican, como se les prometió.
El gobierno no se atreve a crear nuevas reglas para obligar a
las Afore a absorber parte de las perdidas.
A nadie parece importarle que los directivos de los fondos
para el retiro le sigan repitiendo a los trabajadores aquella perversa frase
de:
¡Lástima, Margarito!
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