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Hoy están reunidos en Guadalajara los 224 diputados priístas,
claro, menos los que siguen de vacaciones.
Dicen que verán la agenda legislativa. Es posible, Joaquín,
pero es más seguro que se repasarán los dos asuntos que significan a la vez
riesgo y oportunidad para el PRI.
Primero está, por supuesto, el asunto de la profesora Elba
Esther Gordillo, quien ya reclamó su rechazo al juicio sumario a que la quieren
someter algunos grupos del PRI.
Se ha hablado mucho de la expulsión de la profesora, pero
falta ver si el PRI, aún limitado por las multas resultantes del Pemexgate,
puede prescindir de la fuerza política que, a pesar de todo, aún representa el
magisterio. O si el PRI se puede dar el lujo de una fractura a 22 meses de las
elecciones presidenciales.
Y claro, está por decidirse que hará el PRI en el caso del
desafuero de Andrés Manuel López Obrador.
Muchos señalan que en la República existe un sentimiento anti
PRI que no se ha disipado, a pesar del desencanto con el gobierno del
Presidente Fox.
Los priístas revisarán las consecuencias del desafuero del
jefe de gobierno del DF.
Si lo desaforan, el voto anti PRI puede irse a favor de
cualquier candidato que no sea priísta. Y se alejarían las posibilidades de
recuperar la presidencia.
Si no es desaforado Andrés Manuel López Obrador, el voto anti
PRI podría dividirse, con lo que sería posible que fueran más viables las
posibilidades de recuperar la Presidencia.
Hay tanto encono acumulado entre el priísmo, Joaquín, que la
decisión que tomen sobre la profesora Gordillo o sobre López Obrador podría no
ser el resultado de un proceso de
reflexión inteligente.
Podría ser el resultado de sucesivos ataques de bilis.
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