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Ahora sí, Joaquín, para irse de indocumentado se necesitará
algo más que carácter, se necesitará mucho valor.
Ya se hizo oficial que la patrulla fronteriza, la famosa
migra, utilizará proyectiles de goma con gas pimienta para someter a los indocumentados
que se resistan a ser arrestados.
Los norteamericanos, desde su perspectiva tan especial,
consideran que es una medida humanitaria, pero el hecho es que el ser el blanco
de esas balas de goma con gas pimienta significa un maltrato, Joaquín, desde
cualquier punto de vista.
El Secretario de Gobernación Santiago Creel protestó por esa
decisión del gobierno de Estados Unidos. En la cancillería de Luis Ernesto
Derbez prefieren que los den por muertos.
Sin embargo tal parece que se trata otra vez de una
demostración del gabinete Montessori.
Resulta que se asegura que el uso de balas de goma con gas
pimienta lo convinieron los gobiernos de México y Estados Unidos desde hace ya
casi tres años.
¿Entonces, Joaquín, qué reclamamos?
Nos dirán que fue en los tiempos de Jorge Castañeda, pero en
tres años ya podrían haber hecho algo para proteger de esa medida
norteamericana a los mexicanos indocumentados.
Aunque, conociendo al maravilloso gabinete Montessori, capaz
que ni siquiera han averiguado que por ahí anda algún papel donde se registró
el acuerdo.
Debiera ordenar el canciller Derbez una búsqueda exhaustiva de
ese documento y hasta ofrecer una recompensa para quien lo encuentre entre los
papeles que dejó Castañeda.
Si lo leen, decidirían si México cumple con el acuerdo.
Al menos, Joaquín, así se evitarían la pena de enseñar el
cobre.
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