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Ya están ante los tribunales las posibles consignaciones de
los ex funcionarios y ex militares presuntamente responsables de las
represiones de 1968, de 1971 y de la persecución violenta a la guerrilla en los
años setenta.
El fiscal Ignacio Carrillo Prieto ha presentado las
solicitudes de orden de aprehensión, entre las cuales estaría la solicitud de
aprehender al ex presidente Luis Echeverría Álvarez.
Será ahora cuando el
caso construido por el fiscal Carrillo Prieto deberá pasar la prueba de los
tribunales.
Personalmente tengo mis dudas acerca de la seriedad de la
investigación realizada por el fiscal, pero mis dudas no le importan a nadie, sólo
a mí.
No obstante, Enrique, tengo la edad suficiente para haber
conocido al México en el que desde 1965 se organizaron grupos guerrilleros que
iniciaron un levantamiento armado contra el Estado mexicano.
Ante lo que era una rebelión armada, el Estado reaccionó. Hubo
muchos excesos, es cierto, pero no sólo de parte del gobierno; los hubo de
parte de los guerrilleros. Ahí están los secuestros, asaltos y asesinatos
cometidos por la guerrilla, como el
asesinato de don Eugenio Garza Sada a manos de la liga 23 de septiembre.
Eran los años de la guerra fría, nada puede ser visto fuera de
este contexto. Y no se toma en cuenta ese contexto, Enrique, difícilmente
pueden hacerse juicios serenos.
Sé, Enrique, que es política y quizá hasta periodísticamente
incorrecto cuestionar el trabajo del fiscal Carrillo Prieto y cuestionar a los
que desde la comodidad de la amnistía acusan. Pero en un México que padece las
consecuencias de la miseria y la desigualdad, del desempleo y la inseguridad,
Enrique, me pregunto si lo importante es el pasado o la construcción de un
futuro mejor para la próxima generación.
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