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Tenías razón ayer, Joaquín, cuando advertías que a los
políticos sólo les importan sus agendas personales, con toda su carga de
ambiciones o aspiraciones políticas.
Todos están metidos en sus cálculos electorales para el 2006.
El Congreso atenderá en un período extraordinario las
exigencias de seguridad que les planteó la gigantesca marcha del pasado 27 de
junio.
Lo hacen, Joaquín, para buscar ganancias con miras a las
campañas de 2006.
Pero hay otros asuntos, quizá políticamente menos atractivos,
pero igualmente importantes, asuntos en los que está involucrada la estabilidad
social, política y económica de la República.
Uno de esos asuntos es el problema que hay en el Seguro Social
para hacer frente al costo cada vez mayor del pago de las pensiones de sus ex
trabajadores.
Este año, Joaquín, el 20 por ciento de las cuotas que recibe
el Instituto Mexicano del Seguro Social se destinarán al pago de esas
pensiones, en lugar de utilizarse para hospitales o simplemente para atender
mejor a los derechohabientes.
Y la cifra crece. Crece tanto, Joaquín, que como te dijo el
director del Seguro Social Santiago Levy, el instituto está muy cerca del punto
de ruptura financiera.
Si hay un
colapso en el IMSS, se colapsa la seguridad social de casi la mitad de los
mexicanos. Y se colapsaría la estabilidad de la República.
Pero eso, Joaquín, no le importa a nadie, ni al gobierno
foxista, ni a los partidos.
Si se colapsa la seguridad social, Joaquín, los ambiciosos de
poder gobernarían un país en ruinas.
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