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Así, como
no queriendo, entre las noticias de la historieta de Andrés Manuel López
Obrador, los resultados de las elecciones de gobernadores en tres Estados y los
esfuerzos por esclarecer el mensaje del Secretario de la Defensa Nacional, se
coló una nota que debería preocuparnos.
Varios
automovilistas que circulaban por la carretera México-Cuernavaca, aseguran que
fueron asaltados.
La
información se conoció porque la compañía de seguros que ampara a quienes
viajan por esa autopista no les pagó el seguro que reclamaban. La verdad,
Joaquín, es que no estoy tan seguro que los concesionarios de la carretera
hayan sido tan visionarios como para prever que se debería asegurar a los
viajeros contra asalto.
Es más,
hubiera sido un absurdo, porque eso significaría reconocer que cuando usted
viaja por la carretera se expone a ser asaltado.
Las
autoridades han desmentido la información, Joaquín, pero creo que valdría la
pena aclarar el asunto.
No es nada
nuevo que en las carreteras de la República asalten a los viajeros, pero
siempre ocurre en las carreteras libres, no en las de cuota.
Tiene que
aclararse bien a bien el asunto, porque lo único que faltaría para alimentar
nuestro pesimismo en materia de seguridad pública es que se volviera inseguro
transitar por las autopistas.
Lo que nos
faltaría, Joaquín, es que como en el siglo XIX, fuera casi una hazaña viajar en
las carreteras que salen del Distrito Federal.
Con la
diferencia que ya no hay quien persiga a los asaltantes de caminos para
exterminarlos, como en el siglo XIX.
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