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Con cierta
prisa, porque hoy viaja el Presidente Fox a Estados Unidos, se firmó la
iniciativa que intenta reglamentar el voto de los mexicanos que viven en el
extranjero.
Más allá
de algunos errores que revelan el apresuramiento, la iniciativa para que voten
en las elecciones presidenciales de 2006 los mexicanos que viven en el
extranjero deja muchas preguntas sin responder.
Por
ejemplo, no resuelve cómo votarían, eso que lo decida el Congreso.
Esta
mañana explicaba Francisco José Paoli que no se permitirán actos públicos de
campaña, pero sí en locales cerrados. ¿Quién costeará cuando menos la renta de
esos locales cerrados? Algunas organizaciones de emigrantes. Pero eso nos lleva
a otra pregunta. Se dice que se prohíbe a partidos y candidatos contratar
propaganda en los medios de comunicación masivos de Estados Unidos. Pero lo
pueden hacer algunas organizaciones de emigrantes, partidarias de algún partido
o candidato.
Entonces,
¿cómo vigilar que se respeten los topes de gasto en la campaña presidencial de
2006?
¿Por qué los
emigrantes si podrán votar por la vía electrónica y postal y los mexicanos que
aquí vivimos no?
Y la
pregunta más importante, Joaquín. ¿Cuáles mexicanos se empadronarán y votarán
en julio de 2006? ¿Los indocumentados, los residentes legales o los que tienen
la doble ciudadanía?
Cuidado,
porque los que tienen doble ciudadanía, al asumir la ciudadanía norteamericana
juraron solemnemente no acatar la autoridad de ningún gobierno o gobernante de
otro país que no sea Estados Unidos.
Vale
recordar, Joaquín, aquello de que el que a dos amos sirve...
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