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Líbreme
Dios, Joaquín, de correr el riesgo de ser acusado de formar parte de un
complot, pero no puede ignorarse la acusación del secretario de gobierno del DF
Alejandro Encinas a quienes han denunciado la amenaza social que representan
los secuestros. Los acusó de formar parte de un complot.
Esta
mañana, tanto el jefe de gobierno Andrés Manuel López Obrador como Marcelo
Ebrard insistieron en la tesis del complot.
Esto ya
cae, Joaquín, en el ámbito de la sicología y la psiquiatría, pues es caer en la
negación.
Según un
texto de la Universidad de Columbia, Joaquín, la negación es un mecanismo de
defensa que opera para resolver un conflicto emocional, y conduce a rehusarse a
percibir los más desagradables aspectos de la realidad.
La negación,
dice el texto de la Universidad de Columbia, es descrita por Sigmund Freud como
un primitivo mecanismo de defensa. Afirma el texto que una persona madura no
hace uso constante de la negación, porque afecta su capacidad para reconocer y
afrontar la realidad.
Unas
teorías sostienen que puede conducir a un estado de ofuscación. Afirma el texto
de la Universidad de Columbia que la negación es una supresión de la realidad.
Me
pregunto, Joaquín, si la reacción de los altos funcionarios del gobierno de la
ciudad de México es únicamente una táctica política, o si se trata del
mecanismo psicológico de defensa conocido como negación, mecanismo que, como se
dijo, puede conducir a la falta de capacidad para reconocer la realidad.
Claro, todo puede ser
más simple, Joaquín, como la canción del gusanito:
nadie me quiere, nadie me ama ...
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