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Esta
mañana nos dicen los medios que los gobernadores de la Conago acordaron allá en
Villahermosa que participarán en la solución del problema de pensiones.
Y no es un problema sencillo, porque el
sistema de pensiones mexicano está al borde de la ruina, según nos reveló el
subsecretario de Hacienda Alfonso García Tamés, quien también estuvo allá en
Villahermosa.
Por
supuesto que los sistemas de pensiones de México no son un caso único. Los
sistemas de pensiones de las grandes naciones industrializadas también se
manejan al filo de la navaja, al borde de la quiebra.
En el
caso nuestro, Joaquín, se trata de un problema financiero, de un problema de
caja: simplemente ya no hay dinero para sostener el sistema en su forma actual,
bajo las condiciones de hoy.
El
asunto, sin embargo, Joaquín, involucra algo más que dinero. Involucra a la
justicia social.
Al final
del día será inevitable que el asunto se politice. Sobre todo en los tiempos
que vivimos, tan crispados, tan revueltos.
Y eso
complicará encontrar una solución total, como debiera ser.
El asunto
es muy serio, Joaquín, y sería cosa de que para encontrarle esa solución se aplicara
únicamente el sentido común.
Desgraciadamente, cuando de política se trata, Joaquín, hay muy poco
espacio para el sentido común.
No por
nada dicen que la política es el campo de la sinrazón y la mala fe.
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