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Según la
entrevista que le hiciste a Felipe Calderón Hinojosa el pasado viernes,
Joaquín, la comida con los panistas jaliscienses pretendía ser de proselitismo,
sí, pero de un proselitismo discreto.
Pero el
entusiasmo de los jaliscienses se desbordó. Tanto, que hasta el Presidente Fox
calificó como imprudente la reunión, y como imprudentes a Felipe Calderón
Hinojosa y al gobernador Ramírez Acuña.
Es posible
que, como dijo el Presidente Fox, Joaquín, estos actos sean prematuros, pero no
están prohibidos.
¿Para qué
regañar públicamente a Felipe Calderón? ¿Acaso lo va a sancionar? ¿Va a
sancionar el Presidente Fox a un panista químicamente puro, como Calderón, no
de temporal como tantos miembros del gabinete?
¿Por qué
actuó así el Presidente? ¿Acaso no invitó a actuar a todos los que aspiraran a
la Presidencia?
A Felipe
Calderón puede cesarlo, pero nada puede hacer contra el gobernador de un Estado
Libre y Soberano. El gobernador de Jalisco no es empleado del Ejecutivo
Federal.
¿Piensa el
Presidente ser el conductor del proceso de escoger candidato presidencial en el
PAN?
Si así
fuera, Joaquín, muchos panistas se preguntarían si el Presidente Fox como
árbitro de ese proceso podrá ser imparcial, totalmente imparcial.
Se preguntarían si el PAN, como durante
tantas décadas el PRI, también pasará por el trago amargo de tener que aceptar
un dedazo en la designación de su candidato a la Presidencia.
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