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Esta
mañana falleció la niña que recibió un tiro disparado accidentalmente por un
compañero de escuela que introdujo una pistola.
¿Cómo
evitar más muertes como esta?
Se tiene
que combatir el tráfico de armas, pues todos sabemos la facilidad con que se
compra un arma en este Distrito Federal.
Se tienen
que crear programas que comprometan a los padres en una mayor supervisión de
sus hijos, lo cual se complica con las dificultades de la diaria supervivencia.
Se habla
de pláticas, conferencias, seminarios, en fin, de reuniones donde se discuta el
problema y se involucre en su solución a padres de familia y a los maestros.
Todo eso,
Joaquín, está muy bien.
Pero son
programas a largo plazo, a muy largo plazo.
Entretanto, sigue la venta de armas. Sigue hasta la venta de drogas a
los alumnos de las primarias, secundarias y preparatorias.
Y,
desagraciadamente, se repetirán tragedias como las de la niña fallecida.
Debe
restablecerse el programa de mochila segura, que no es otra cosa que la
revisión de las mochilas de los alumnos que ingresan a las escuelas.
Ya existió
ese programa, pero se canceló por el clamor de las protestas de los organismos
de derechos humanos.
Es
posible que el programa mochila segura implique una violación de derechos
humanos, Joaquín. Pero creo que la vida de un niño o una niña vale más.
Discutan
los programas de largo plazo que quieran, pero mientras hagamos algo para
evitar que se repita esta tragedia.
Porque al
final de cuentas salvar vidas es lo que importa.
Pues no
hay mayor violación a los derechos humanos que la pérdida de la vida.
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