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Hoy en El
Universal rescata el reportero David Aponte los detalles de la expulsión que
hizo el gobierno de Luis Echeverría de cinco diplomáticos de la Unión Soviética
en marzo de 1971.
El
gobierno de Echeverría explicó que los soviéticos participaban en una red de
reclutamiento de aspirantes a guerrilleros. Ese sí era un acto que atentaba
contra la seguridad nacional de México, pues se facilitaba la preparación y
fortalecimiento de la guerrilla.
Así se lo
explicó Luis Echeverría al Kremlin.
Y ni
siquiera se pensó en que se podría romper relaciones con la Unión Soviética, a
pesar de que la guerra fría estaba en su apogeo.
Hasta la
hora de este comentario, Joaquín, no nos hemos enterado cómo amenazaron los
funcionarios del Partido Comunista Cubano la seguridad nacional.
Es posible
que el canciller cubano Felipe Pérez Roque no haya dicho toda la verdad en su
conferencia de ayer en La Habana, pero tampoco Luis Ernesto Derbez y Santiago
Creel nos han dicho todo.
El régimen
de Fidel Castro, autoritario, al viejo estilo de la antigua Unión soviética,
tiene mucho de criticable.
Pero no
podemos olvidar que la política exterior mexicana hacia Cuba ha sido por mutua
conveniencia.
No es
cierto, como dice Jorge Castañeda, que fuera sólo para vacunarse contra la
guerrilla.
El
defender a Cuba, en cierta medida, ha sido para México defenderse a sí mismo.
Es
posible, Joaquín, que los funcionarios mexicanos y cubanos ya se hayan dicho
todo lo que había que decirse.
Es una
pena que por un presunto traficante de influencias como Carlos Ahumada y por
actos de corrupción de algunos perredistas la situación haya llegado hasta los
niveles de crisis.
Porque no
debe olvidarse que el conflicto se inició precisamente porque luego del video
escándalo Ahumada huyó a Cuba.
La crisis
con Cuba es un efecto colateral de la batalla política que se desató por el
video escándalo.
El otro efecto colateral, Joaquín, es que
como nunca antes había ocurrido, ahora Fidel Castro también es factor en la
sucesión presidencial mexicana.
Esa es la
puerta que le abrieron, tanto desde el gobierno federal como desde el gobierno
del Distrito Federal.
Tanto el
gobierno del Presidente Fox como el gobierno de Andrés Manuel López Obrador
pusieron en las manos de Fidel Castro las cartas que le permitirán influir en
las elecciones del Próximo Presidente.
Y con el
tiempo se arrepentirán de haberlo hecho.
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