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El próximo
viernes termina el período de sesiones del Congreso de la Unión y, la verdad,
los legisladores han hecho poco.
Este
período de sesiones estuvo marcado por los enfrentamientos. El PAN y el PRD se
confrontaron por los escándalos del videogate. El PRI y el PAN se enfrentaron
por la publicación de la lista de diputados que violaron los topes de campaña.
Todos
contra todos.
A pesar de
todo, Joaquín, no hay una parálisis legislativa. Lo que hay son docenas y
docenas de iniciativas que presentan los legisladores y los partidos.
Demasiadas iniciativas en realidad, Joaquín.
Y todas
están atoradas en las comisiones del Congreso. Es cierto, Joaquín, nadie quiere que los diputados y senadores
legislen sobre las rodillas, como lo llegaron a hacer tantas veces, pero
tampoco que estén tan distraídos en sus pleitos que no hagan el trabajo por el
cual les pagamos: el trabajo de legislar.
En las
comisiones del Congreso, Joaquín, es donde se tienen que preparar los
dictámenes sobre las iniciativas presentadas, pero los señores legisladores no
asisten a las sesiones de comisiones. Y como no asisten, Joaquín, pues no se
pueden preparar los dictámenes para ser sometidos a votación.
Y así
andan en todas las comisiones. Los diputados y senadores flojean, Joaquín, y
flojean mucho.
Hace poco
se presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa para sancionar a los
legisladores que falten a las sesiones de las comisiones.
¿Y qué
crees, Joaquín?
La
iniciativa la tienen congelada en la comisión respectiva.
Posiblemente
porque no han conseguido que asistan los suficientes diputados para celebrar
las sesiones.
Pero
también es posible, Joaquín, que lo que quieran es seguir flojeando.
Una
vergüenza, Joaquín, una vergüenza.
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