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Jalisco no se vende por un plato de
lentejas.
Esa fue la respuesta del gobernador de
Jalisco Francisco Ramírez Acuña a la amenaza del Presidente Fox de que se
retirarían los recursos para la presa en el Río Verde si no se aceptan las
condiciones del gobierno federal.
Es un viejo conflicto entre Guanajuato y
Jalisco. Guanajuato se opone a aportar caudales de agua del Río Verde y del
Lerma para revivir al Lago de Chapala.
Un conflicto más, es cierto, Joaquín.
Normal en toda democracia, nos dicen.
Es posible, Joaquín, pero no es normal ni siquiera en las
democracias más antiguas, que un gobernador le responda tan groseramente a su
Presidente.
Sobre todo, Joaquín, cuando se trata de un gobernador panista y de
un Presidente que como Fox también es panista.
Ahora resulta que ya no son sólo las injustificadas faltas de
respeto de López Obrador y el PRD a la investidura del Presidente de México.
Ahora también los panistas se ponen
bravos.
No se trata, como dicen los simples, de
sacralizar a la Presidencia de la República, Joaquín.
Es la Presidencia el eje que mantiene
unidas a todas las fuerzas de la sociedad, es el árbitro de los conflictos y la
institución que marca el rumbo a la Nación.
Esa Presidencia, Joaquín, es la que
describió James Madison, uno de los fundadores de Estados Unidos, así que no se
trata de ninguna Presidencia imperial.
Insisto, Joaquín, es injustificable la falta de respeto del
perredismo, pero es imperdonable que hasta un gobernador panista también le
falte el respeto al Presidente de México.
Esto no puede, no debe ocurrir, Joaquín.
Ya basta, Joaquín. Las instituciones de la República, la
Presidencia han resistido hasta ahora.
Pero no aguantarán los embates de la estupidez.
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