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Recuerdas, Joaquín, aquello de Houston, tenemos un problema.
Alguien tuvo que decírselo al gobernador de Morelos Sergio
Estrada Cajigal.
La consignación de las cabezas de la policía de Morelos,
Joaquín, ha puesto al gobernador Estrada contra la pared.
Ahora tiene que defenderse él, pero equivocadamente insiste en
defender a su jefe de policía, a su subjefe de policía, quienes fueron acusados
por la PGR de proteger a narcotraficantes.
Claro que tiene un problema el gobernador de Morelos. Y un
problema muy serio.
Es el precio que paga por su concepto gerencial de gobernar.
Aunque gerencial quizá sea una definición muy generosa. En realidad ha sido un
estilo de gobernar de mucha ligereza, de valorar sobre todo sus actividades
personales que su responsabilidad como gobernador.
Y ahora está por pagar el precio.
No es asunto menor el del narcotráfico, pues es la plaga más
perniciosa que afecta a México.
En suma, Joaquín, se trata de un escándalo más que involucra a
gente de la clase política.
Y a propósito de escándalos, ahora resulta que René Bejarano
dará una conferencia de prensa. Dice que demostrará que todo lo que vimos en el
video que transmitió Brozo fue un montaje, un montaje que fue el resultado de
un siniestro complot contra él, y, por supuesto, contra el jefe de gobierno de
Andrés Manuel López Obrador.
El mundo al revés. El hombre que con avidez se embolsaba los
dólares que le entregó Carlos Ahumada ahora resultará la víctima.
Nos quiere hacer creer René Bejarano que es un ingenuo.
Y, Joaquín, René Bejarano es todo, menos un ingenuo. No puede
ser ingenuo alguien que junto con su esposa Dolores Padierna y el subsecretario
de gobierno Martí Batres encabeza una de las organizaciones sociales más
violentas de la ciudad.
Lo peligroso, Joaquín, es el juego político del gobierno de la
ciudad.
Una advertencia de lo que podría ser, si llegaran a Los Pinos.
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