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Estamos a menos de tres semanas, descontando los días de la
Semana Santa, para que termine el período extraordinario de sesiones del
Congreso de la Unión.
La percepción que tenemos es que desde el 15 de marzo que se
abrió el segundo período de sesiones, tanto diputados como senadores se han
dedicado a la milonga.
Esto, claro, no es exacto, porque el verdadero trabajo
legislativo se hace en las comisiones, pues en las comisiones es donde se
discuten las iniciativas presentadas, y se corrigen, se aceptan o se rechazan.
Lo que ve el público son únicamente las sesiones de los plenos
de las Cámaras de Diputados y Senadores, pero en los plenos es donde culmina la
tarea legislativa, porque en los plenos es donde se aprueban o rechazan definitivamente
los proyectos de leyes.
A pesar de todo lo anterior, Enrique, la impresión que queda
es que poco se avanza, que poco se hace para procesar leyes que todos,
curiosamente todos, Enrique, dicen que son muy importantes.
Están pendientes la reforma electoral, la reforma energética,
la reforma laboral, las crisis en el Seguro Social y en el ISSSTE, por citar
unos pocos asuntos.
Y respecto a estos asuntos, Enrique, no parece que haya
acuerdos.
Y lo más triste, es muy posible que ya no haya acuerdos en asuntos
verdaderamente importantes, porque equivocadamente el Presidente Fox abrió las
compuertas de la sucesión presidencial.
Todos los partidos, todos los aspirantes, actúan para
beneficiarse en esa carrera tan prematura.
Es posible, como
algunos aseguran, que el Presidente Fox haya perdido la brújula política y haya
olvidado que para que el país trabaje en paz es él, el Presidente de la
República, quien tiene que contener o al menos encauzar la carrera por la
sucesión presidencial.
Ya no lo hizo. Y ya no lo hará.
Así que habrá que confiar en que ya que no se arreglaron los
asuntos de la República, al menos no se
descompongan excesivamente.
Y eso no es liderazgo,
Enrique, eso es como sembrar de temporal.
Si llueve nos va bien,
y si no llueve nos va mal.
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