|
El atentado contra el gobernador de Oaxaca le echó a perder
otra vez al Secretario de Gobernación su anuncio de la propuesta de reforma
electoral que el próximo lunes enviará el gobierno federal al Congreso de la
Unión.
Como sea, vale la pena
comentarlo, porque al final de cuentas lo que se apruebe de esa reforma fijará
las reglas bajo las cuales se celebrarán las elecciones presidenciales de 2006.
Se propondrá que se
reglamenten las precampañas, que el IFE cuente con más facultades para
fiscalizar la utilización de los recursos que reciben los partidos, la
unificación del calendario electoral y la aprobación del voto de los mexicanos
en el extranjero.
Lo de las precampañas y
más facultades de fiscalización al IFE tiene sentido, sobre todo después del
videogate.
El problema es que se tendrá qué definir exactamente que es
una precampaña. Se tendrán que fijar precios para precampaña. Pero faltaría
algo muy importante, Joaquín. ¿Cómo se financiarán dichas campañas?
¿Aportará el gobierno
el dinero para ellas? ¿Se financiarán con donativos de particulares? ¿Cómo
rendirían cuentas los candidatos del dinero que manejaran en las
precampañas?
Muchas preguntas,
Joaquín, posiblemente demasiadas.
Y luego está eso de
unificar el calendario electoral. Eso significaría que en toda la República las
elecciones tendrían la misma fecha. Se celebrarían cada tres años.
En esto, Joaquín, no
estoy tan seguro que imponer la voluntad federal en materia de elecciones pueda
ser una intromisión en las facultades soberanas de cada uno de los Estados de
la República.
Y todo en un solo paquete, Joaquín.
Cada uno de los temas inicialmente mencionados, Joaquín,
requerirá de un serio, pero intenso debate.
¿Por qué los echan todos en uno sólo?
Porque esa ha sido la constante en este gobierno. No han
aprendido que los pasteles se comen rebanada por rebanada.
Quieren a fuerza comérselo todo de un solo bocado.
|