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Hoy, Joaquín, sufrió un atentado el gobernador de Oaxaca José
Murat.
La violencia, Joaquín, otra vez la violencia política amenaza
a la Nación. Apenas a cinco días que se cumplan 10 años del asesinato de Luis
Donaldo Colosio.
Es la mejor prueba, Joaquín, que la violencia verbal no es
inofensiva. Lo advirtió hace 10 años Octavio Paz: de la violencia verbal es muy
fácil pasar a la violencia física.
Es un hecho,
Joaquín, que durante las últimas semanas ha arreciado la violencia verbal entre
los grupos políticos.
El atentado contra José Murat ocurre en medio de un agitado
proceso de elección de gobernador de Oaxaca.
Quienes hayan sido los que idearon el atentado, Joaquín, son
ejemplo del México primitivo, del México salvaje que no podemos permitir que
regrese. No podemos permitir que la violencia vuelva a ser la regla en los
procesos electorales.
Pero nadie quiere diálogo político, Joaquín, porque el diálogo
político significa concesiones. Y nadie quiere ceder. Todos dicen tener la
razón.
Y las declaraciones
irresponsables. El subsecretario de gobernación Francisco José Paoli advierte
que pueden ocurrir cosas peores. Emilio Chuayffet dice que puede despertar el
México bronco. Y el panista José Espina que dice que habrá que ver el origen
del atentado en cómo haya gobernado Murat.
Irresponsabilidad que asusta, Joaquín, como asusta que nadie
en el gobierno tenga la capacidad de poner orden en la política. Asusta que los
políticos se nieguen a la negociación, que prefieran insultarse, agredirse. Sin
negociación política, sin civilidad, Joaquín, nos acercaremos peligrosamente a
la ingobernabilidad.
Se enviará el mensaje de que las diferencias entre personas y
grupos deben resolverse a golpes o a tiros.
Y habremos dado un salto hacia atrás, habremos saltado al
pasado violento de México.
Al México de hace 70 años.
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