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Hoy, Joaquín, empieza el período de sesiones del Congreso de
la Unión.
Y hay tantos pendientes, Joaquín.
No sólo están pendientes reformas indispensables para que el
país salga del estancamiento económico, Joaquín, están pendientes reformas de
carácter político electoral que los recientes escándalos hacen más urgentes.
Pero, Joaquín, ¿cómo aprobar reformas cuando
el clima político está tan enconado?
El ambiente político lo
han envenenado las disputas políticas.
No sólo por esa confrontación entre el gobierno de la ciudad
de México y el gobierno federal, confrontación que fue resultado de los
escándalos de corrupción revelados por los medios de comunicación.
No sólo porque están
enfrentadas las tribus perredistas, al parecer no satisfechas con las renuncias
de Rosario Robles y Ramón Sosamontes.
También está envenenado
el clima político porque entre los priístas no andan mejor las cosas.
Emilio Chuayffet, líder de los diputados del PRI y presidente
de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, dejó pasar la
oportunidad de ser generoso en la victoria.
Chuayffet hizo
que los priístas llegaran a acuerdos que prácticamente aplastaron a los 50 o 60
diputados partidarios de la maestra Elba Esther Gordillo. Fue tan contundente
la purga que la maestra anunció ya que hoy solicitaría su licencia al cargo de
diputada.
Pero, insisto, Joaquín, hay muchos asuntos pendientes. Asuntos
que exigen necesariamente que haya acuerdos entre las fuerzas políticas.
Y uno se pregunta cómo puede haber acuerdos, si nadie quiere
escuchar al adversario.
Martí Batres, ahora vocero de López Obrador, Joaquín, nos
demostró el pasado viernes que el diálogo político es imposible.
Y cuando no hay diálogo político, Joaquín, cuando sólo hay
encono, no sólo se dividen las naciones.
La falta de diálogo político, Joaquín, tristemente, es una
invitación a la violencia.
Lo que nos faltaba…
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