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Esta noche, Joaquín, sabremos en tu noticiero de Televisa los
detalles de la participación del senador Diego Fernández de Cevallos en el
asunto del videogate.
Y podremos saber, si como dice Andrés Manuel López Obrador, se
violaron algunas normas legales.
El asunto, a juicio de algunos analistas, se ha sobredimensionado. No lo
creo, Joaquín, por varias razones. Se involucra en el escándalo a funcionarios
del gobierno de la ciudad de México. Se ha puesto en tela de duda la integridad
de colaboradores cercanos de Andrés Manuel López Obrador, quien es el candidato
más fuerte en el PRD para aspirar a la candidatura presidencial.
Los videos transmitidos
en los medios muestran escenas que al menos exigen una explicación.
Y eso es lo que no hemos sabido. No hemos conocido una
explicación que nos demuestre que no fueron ilegales las recepciones de dinero
para campañas perredistas.
En la explicación de
anoche, faltó la autocrítica, quizá porque no se quiere fracturar más al PRD,
porque fracturado queda después de las renuncias de Rosario Robles y Ramón
Sosamontes.
El próximo domingo sin
duda se llenará el Zócalo. Allí estarán las huestes de Bejarano y los
perredistas que están con López Obrador. Pero también estarán todos aquellos
que reciben los subsidios del gobierno de la ciudad.
No es cierto que es un informe de gobierno. No dicen eso los
volantes que se reparten para convocar a la gente.
El riesgo es que López Obrador maneje el discurso de nosotros
los pobres, ustedes los ricos. Y que divida a ciudad en malos y buenos.
Sería un error, porque perdería las simpatías que había
conseguido en sectores de la sociedad que no son del PRD.
Y alguien tiene que decirle que no puede pensar en ganar la
Presidencia si no consigue los votos de esos sectores que no son del PRD, de
esos sectores que nunca serán del PRD.
Sin esos votos, estará perdido.
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