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Ayer, Joaquín, el Presidente Fox salió a
defender el rol de la fundación Vamos México que encabeza su esposa.
Y explicó también que la protección del Estado Mayor Presidencial a la
señora Marta Sahagún no es nada nuevo.
En el caso de la protección, Joaquín, tiene razón, no es nada nuevo.
Siempre se ha ofrecido. Sería una irresponsabilidad no protegerla.
En su defensa de Vamos México, quizá no todo mundo esté de acuerdo ni
con la defensa ni con que haya sido él quien defienda a la fundación.
La verdad es que en el caso de la Fundación y de los ataques a la señora
de Fox, Joaquín, el Presidente está entre dos fuegos. Como el cohetero. Si no
defiende a su esposa se diría: ¡qué barbaridad! La están haciendo pedazos y él
se queda callado. Si la defiende se dice: ¡qué barbaridad! Apoya las
pretensiones políticas de su esposa.
El Presidente Fox, Joaquín, ha sido colocado en una situación
muy incómoda y reacciona de acuerdo a su temperamento y manera de ser.
Pero hay algo
más, hoy se publica en el diario Reforma una versión de lo ocurrido en la
reunión que hubo en Los Pinos el pasado martes, reunión a la que acudieron los
encargados de la comunicación social de todas las dependencias del gobierno
federal.
Afirma Reforma que allí se les dijo que la publicidad del gobierno
federal no debe estimular la falta de precisión administrativa.
Si la versión fuera cierta, el Presidente Fox está ante otro dilema.
Es el dilema que han enfrentado otros Presidentes: ¿se da o no
publicidad a los medios que critican a toda hora al gobierno del Presidente Fox
y a la señora Sahagún de Fox?
En ambos casos, en la defensa de su esposa y en el rechazo a las
imprecisiones informativas, la posición del Presidente Fox y su gobierno es muy
incómoda. Haga lo que haga deben decirle que no podrá eludir las críticas más
feroces. Ni modo.
Hasta ahora descubrieron, Joaquín, que el rol de un Presidente
de México, a veces, es como el del cohetero. Si los cohetes truenan le chiflan,
y si no truenan también le chiflan.
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