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En mayo de 1993, una patrulla militar se topó con un campamento de la
guerrilla del EZLN en el corazón de la selva chiapaneca. Los militares fueron
sorprendidos, detenidos y asesinados por los guerrilleros.
Algunos aseguran que el gobierno de Carlos Salinas no hizo nada porque
hubo un fallo de los servicios de inteligencia.
La hipótesis más creíble es que el gobierno de Carlos Salinas no hizo
nada, que prefirió esperar, para no crearle más dificultades a la aprobación
del TLC, pues resulta que por esas fechas el entonces presidente de Estados
Unidos William Clinton cabildeaba en el Congreso norteamericano para que se
aprobara el TLC.
Esta hipótesis explicaría que el gobierno no hizo nada por una razón de
Estado, el objetivo superior de la aprobación del TLC en el congreso de Estados
Unidos.
Sin embargo, Joaquín, lo ocurrido el pasado sábado, cuando un grupo de
supuestos exbraceros invadió el rancho del Presidente Fox es algo más que un
fallo de los servicios de inteligencia, es el reflejo de toda un actitud ante
las expresiones de descontento.
Los invasores del
rancho del Presidente Fox viajaron en camión. ¿Nadie se enteró que esos
camiones transitaban por las carreteras de Guanajuato? ¿Por qué no tomaron en
serio la amenaza de los líderes de los braceros de que invadirían el rancho del
Presidente Fox? ¿Por qué no dialogaron y negociaron con ellos cuando todavía
estaban en camino hacia el rancho del Presidente?
Eso habla solamente, Joaquín, de una actitud descuidada entre los
encargados de la seguridad nacional.
Hay que ser tolerantes, han dicho una y otra vez. ¿Cuál es el límite de
esa tolerancia?
El límite, Joaquín, debería ser el que fijan las leyes.
Este gobierno, Joaquín, ha presumido una y otra vez que ya nada es como
antes. Se nos ha presumido que el gobierno del Presidente Fox no espía, porque
entienden como espionaje el mantener un servicio de información que contribuya
a mantener la seguridad nacional.
Pues qué bueno, Joaquín, no espía, pero tampoco se enteran de nada, como
lo demostró la invasión al rancho del Presidente Fox.
Qué pena, Joaquín, porque este gobierno no espía ni en defensa propia.
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