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Ni modo, Joaquín, hoy en Querétaro empieza una larga cadena de reuniones
en las que los funcionarios del gobierno federal, los gobernadores y los
presidentes municipales intentarán cambiar el pacto fiscal.
Porque de eso se trata, Joaquín, como se dijo ayer en este tu espacio de
cambiar el pacto fiscal que ha estado vigente en México desde 1947.
Algunas voces han dicho que ojalá y que las reuniones no se politicen.
Eso, Joaquín, es imposible, cuando se reúnen hombres del gobierno y
hombres de la política todo lo que hacen tiene carácter político.
Hasta el pacto fiscal de la Federación, que para algunos es un asunto
solamente del manejo de los recursos públicos, no es otra cosa que un asunto
político.
Ese, Joaquín, no
es el problema. El problema no es, como algunos inocentes suponen, que en la
atención de los problemas de la República participen políticos
profesionales.
El problema es que los políticos profesionales de los últimos años,
Joaquín, no han sido buenos políticos profesionales.
Hoy, cuando se conmemora la promulgación de la Constitución de 1917,
habrá que recordar que allá en Querétaro se reunieron hace 87 años los hombres
que hicieron la Revolución. Entre ellos había grandes diferencias, y a pesar de
eso, Joaquín, lograron ponerse de acuerdo y aprobaron una Constitución.
Decía Francisco Ruiz Massieu, Joaquín, que los políticos profesionales
tienen el derecho a discutir, a pelear, a descalificarse, pero al final del día
su profesionalismo lo prueba su capacidad para hablar entre ellos y alcanzar
acuerdos.
Eso, Joaquín, es lo que ha fallado en estos tiempos tan democráticos.
Necesitamos más políticos profesionales.
Hay que ponerle fin a la hora del aficionado.
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