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Todos, Joaquín,
con justificada razón nos indignamos al saber que el embajador ante la OCDE
Carlos Flores había hecho gastos más que excesivos para el menaje de la
residencia de la embajada.
La indignación fue tanta que el gobierno federal tuvo que actuar y el
Secretario de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez tuvo que cesarlo y
acudir a la Cámara de Diputados a explicar todo el asunto.
No se pudieron explicar bien a bien los gastos para el menaje de casa
del ahora exembajador, pero Derbez reconoció que él había autorizado la compra
de un edificio para sede de la embajada ante la OCDE. Y de paso, aceptó que
otras compras de edificios para sedes diplomáticas y la construcción de la sede
en Guatemala también habían sido autorizadas por él.
Vamos por partes, como decía Jack el destripador.
Es evidente que el dinero para los edificios de sedes diplomáticas no
salió de la nada. Tuvo que salir del Presupuesto de la Secretaría de Relaciones
Exteriores.
Y que se utilizaron partidas de los presupuestos del año 2003, las
cuales sin duda fueron aprobadas por el Congreso.
Si recordamos cómo peleó un diputado de Guanajuato una preparatoria para
San Francisco del Rincón, allá donde está el rancho del Presidente Fox, tenemos
que reconocer que en el presupuesto se detallan bien las partidas de gasto.
Eso significaría, Joaquín, que el Congreso de la Unión tuvo que saber
que había unas partidas asignadas para la compra o construcción de sedes de
embajadas. Y que el Congreso tuvo que saber cuánto dinero se destinó a esas
partidos.
La conclusión pues, Joaquín, es que los legisladores no pueden decirse
sorprendidos o escandalizados por el costo de esos edificios. Ellos tuvieron
que saber cuánto se gastaría.
Ahora que si interrogaron a Derbez porque no lo sabían, o porque la
aprobación la hizo la anterior legislatura, lo menos que es espera es que hagan
averiguaciones antes de lanzarse a declarar.
O ¿acaso, Joaquín, lo que aprobaron otros diputados no vale?
A veces, Joaquín, la desmemoria puede ser tan grave como la enfermedad
de las vacas locas.
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