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Hace ya más de
150 años, Joaquín, el México independiente se vio envuelto en una guerra en la
que se jugaba su supervivencia como nación independiente.
En sus primeros veinte años de independencia, México sufrió por la
violencia política, la disputa entre los que apoyaban un gobierno centralista y
los que apoyaban un gobierno federal, como el de Estados Unidos.
Al momento del estallido de la guerra contra los norteamericanos, México
vivía una época de federalismo.
Era un federalismo poco consolidado, pero sin embargo les concedía gran
autonomía a los gobiernos estatales.
Al estallar primero la guerra de Texas y luego la invasión de los
norteamericanos a territorio mexicano, el gobierno federal carecía de recursos.
Fueron muchos factores los que contribuyeron a la pérdida de esa guerra
y a la pérdida del territorio, Joaquín, pero entre esos factores fue que el
gobierno federal tuvo dificultades para contar con recursos económicos y
humanos para defender el territorio mexicano.
Muchos gobernadores, por celos políticos, contribuyeron a las derrotas.
Eso ocurrió, como ya dije Joaquín, hace más de 150 años, pero el tema
vale la pena, al menos para reflexionar sobre él, porque en el México del 2004
se tiene como objetivo lo que han llamado el federalismo.
Ahora se habla de autonomía fiscal. Y cuando de fisco se habla, Joaquín,
se habla de dinero.
Los gobernadores y el gobierno del Presidente Fox tendrán que irse con
cuidado, no vaya a ocurrir que al final del día México se encuentre con una Federación
pobre y Estados muy ricos.
Y todo sería como un viaje al pasado.
Ojalá y no se equivoquen los gobernadores y el gobierno federal.
Aquí vale recordar aquello de que cuando se ignora al pasado, Joaquín,
se corre el riesgo de cometer los mismos errores.
Y como que México y los mexicanos ya no están para más errores.
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