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El tema de las alianzas con el PRD ha dividido a los panistas,
Joaquín.
Para muchos panistas esas alianzas de conveniencia significan mezclar el
agua con el aceite.
El vicecoordinador de los diputados del PAN Germán Martínez Cázares,
Joaquín, se opone a la alianza con el PRD, por ejemplo en Chihuahua. Mientras,
el coordinador Francisco Barrio Terrazas la apoya.
Martínez Cázares habla de principios, Barrio Terrazas habla de
porcentajes.
Dos lenguajes distintos, dos visiones distintas que pueden provocar
descontento en el PAN.
Es posible que subestimen al electorado de Chihuahua, Joaquín.
En ninguna parte del país como en Chihuahua, ha sido probada la
alternancia de partidos en el gobierno.
Bien lo sabe Barrio Terrazas. Mas también sabe que la presencia del PRD
no sobrepasa el 6 por ciento de la votación total.
La alianza del candidato panista Javier Corral con el PRD es un
ejercicio pragmático. Creen Barrio y Corral que necesitan ese 6 por ciento para
ganarle al PRI.
La pregunta que muchos panistas se harán es a cambio de qué. Porque el
PRD, como cualquier otro partido, no va a una alianza si ésta no le da
ventajas.
Porque en una alianza así, Joaquín, no se pueden olvidar las diferencias
entre el PAN y el PRD.
Los dirigentes nacionales del PAN, Joaquín, se podrán poner de acuerdo,
pero otra cosa muy distinta es lo que piensen los votantes.
¿Cómo hacer que congenien panistas y perredistas en una campaña
electoral?
Por ejemplo, hay un tema central que los divide: el tema del aborto.
Para muchos panistas, el
PRD representa el partido del desorden. Para muchos perredistas el PAN es el
partido de la odiada derecha.
Esas, Joaquín, son apenas algunas de las diferencias entre los
dos partidos. Un abismo, Joaquín, que el CEN del PAN cree que puede ser
salvado.
Allá en Chihuahua los votantes hace 20 años que conocen muy bien el
valor de su voto, el valor de cada voto.
Y eso los hace muy díscolos, impredecibles, a veces.
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