|
Anoche, Joaquín,
el Presidente Bush al pronunciar su mensaje anual, equivalente al informe
presidencial, anunció ante el Congreso su propuesta migratoria, la del programa
de trabajadores temporales que ya le había ofrecido a Vicente Fox.
Esta mañana, Joaquín, nos enteramos que el líder demócrata de la Cámara
de Representantes Tom Daschle hizo pública una iniciativa de reformas a la ley
migratoria.
Lo importante de esta propuesta de Daschle, Joaquín, es que la presenta
como una iniciativa bipartidista, esto es, que la respaldan tanto el partido
demócrata como el partido republicano, lo cual asegura que esa reforma
migratoria tiene todas las posibilidades de ser aprobada.
No conozco los suficientes detalles de la propuesta del Congreso
norteamericano, porque apenas fue anunciada esta mañana, Joaquín, pero tal
parece que nuestros legisladores, los diputados y senadores mexicanos bien
podrán ahorrarse algunos viajes a Washington. Y de paso, ahorrarnos algunos
dólares a los contribuyentes.
Si la propuesta de Daschle es bipartidista, serían inútiles los
cabildeos que con tanto entusiasmo anunció la senadora Silvia Hernández.
Allá, en Estados Unidos, es año electoral. Todo lo que se haga, todo lo
que se apruebe en el Congreso, todo lo que haga el gobierno, tiene propósitos
electorales, para que lo entiendan los que invitan a que los asuntos públicos
no se politicen.
Cualquiera que sea la propuesta migratoria que vaya a aprobar el
Congreso de Estados Unidos, al final de cuentas, será parcial. Y no tendrá otro
fin que el ya expuesto por el Presidente Bush: sacar a los indocumentados de
las sombras.
Y habría que considerar, Joaquín, si eso es lo que conviene a los
mexicanos indocumentados. Seguramente no, Joaquín.
Allá en Washington decidirán lo que crean que les conviene mejor
a ellos. No lo que le conviene a México y menos lo que les convenga a los
mexicanos indocumentados.
Así las cosas, Joaquín, ¿qué necesidad tienen los legisladores mexicanos
de pasar vergüenzas en Washington? Y dijo pasar vergüenzas porque van a pedir
favores.
Y en un año electoral, Joaquín, los representantes y senadores de
Estados Unidos no están para hacer favores a nadie, como no sea a sí mismos y a
sus partidos.
|