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En noviembre de
1988, Joaquín, se le hizo a quien era el presidente electo, Carlos Salinas de
Gortari, el siguiente comentario:
“Miguel de la Madrid le devolvió a la Presidencia de la
República la seriedad que exige, después de las frivolidades de López Portillo.
Pero la Presidencia de la República necesita que también se le tenga respeto,
un cierto temor”.
Ya Presidente, Carlos Salinas de Gortari llegó a aquel 10 de enero,
Joaquín, el famoso “quinazo”. Y otra vez se le tuvo temor al Presidente de la
República.
La semana pasada, Joaquín, se comentó que en Los Pinos el Presidente Fox
le había llamado la atención a su gabinete, les exhortó a trabajar y a no
ocuparse de asuntos electorales.
Pero hubo algo más. Hay quienes aseguran, Joaquín, que en esa reunión de
todo el gabinete, el Presidente Fox les dijo, palabras más, palabras menos:
“...Sé que hace poco hubo una cena a la que asistieron algunos de los
presentes en esta reunión del gabinete. Sé también que algunos de ustedes no
sólo criticaron, sino que también se burlaron del Presidente de la República”
“Acepto”, dijo el Presidente Fox, “la crítica y hasta la burla, pero no
de aquellos que, como ustedes, cobran sus sueldos en este gobierno y de quienes
soy el jefe”.
“Lo ocurrido hasta hoy queda perdonado, pero si volviera a ocurrir,
señores, habrá destituciones en el gabinete”.
Por su estilo personal, el Presidente Fox le ha permitido confianzas
excesivas a muchos de los miembros de su gabinete y su equipo más cercano.
La semana pasada, al parecer, se acabaron las confiancitas.
Ojalá, Joaquín, y al menos en el gabinete se le empiece a tener cierto
temor al Presidente Fox.
Sin duda le irá mejor al Presidente, le irá mejor a su gobierno.
Y capaz que le puede ir mejor al país.
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