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El diálogo entre el Presidente Fox y un grupo de mujeres de Zamora,
diálogo en el que el Presidente de la República responde a la petición de
reparaciones a una carretera en ese municipio michoacano con la pregunta: ¿qué
tienen autos de carreras? Es apenas una
expresión de cierto fastidio presidencial.
Pero, Joaquín, apenas la semana pasada se comentó en este tu espacio que
en la actitud del gobierno mexicano había una cierta resignación, una especie
de fatalismo inaceptable.
Pues lo confirmó el Secretario de Economía Fernando Canales Clariond,
quien dijo que el gobierno del Presidente Fox busca el acuerdo migratorio
porque no puede crear en México los empleos que necesitan sus ciudadanos.
Insisto, Joaquín, en la argumentación de la semana pasada.
Deberíamos angustiarnos porque cientos de miles de mexicanos en plena
edad productiva emigren a Estados Unidos.
Y deberíamos, insisto, avergonzarnos por habernos convertido en una
nación que crea las condiciones para expulsar a sus habitantes al extranjero.
Bien, Joaquín, que el gobierno de nuestro país busque mejores
condiciones de vida para los mexicanos que viven y trabajan ilegalmente en
Estados Unidos.
Pero el reconocimiento de que no se pueden crear en México los empleos
que necesitan los mexicanos, Joaquín, es algo así como el reconocimiento de
haber fracasado.
Algún premio Nóbel de economía dijo que la riqueza de los países no son
los recursos naturales, no lo es el petróleo, no lo es el gas, no lo es una
poderosa planta industrial, Joaquín. Dijo que la mayor riqueza de un país es su
gente.
Y es esa riqueza, Joaquín, es la gente la que se va de México.
Y lo peor, parece que aquí les abrimos la puerta para que salgan de su
patria.
¡Qué vergüenza!
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