A 10 semanas de las elecciones, los candidatospresidenciales han reajustado sus tácticas de campaña, unos porque fueron
obligados por sus adversarios, otros porque creen que así cerrarán fuerte,
otros apremiados por la presión de decisiones, innegable e irresponsablemente
políticas, del Tribunal Federal Electoral.
Eso es lo destacable: la actitud política en el
Tribunal Federal Electoral, con la cual los magistrados ponen en riesgo la
credibilidad de la institución que es pilar de la confiabilidad en las
elecciones.
Por lo demás, los candidatos presidenciales se preparan
para el debate del próximo martes, en el cual estará a prueba no la sagacidad
para debatir, sino la capacidad de maniobra mediática de todos los candidatos,
aún la de López Obrador que no participa.
De dicha capacidad depende la percepción ciudadana
acerca de quién o quiénes podrían sacar ventaja.
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ OBRADOR
El candidato presidencial del PRD ha optado por
reservar su agresividad para el discurso en los mítines e intenta eludir
declaraciones a la prensa que alteren la estrategia diseñada para resolver los
problemas de imagen creados por la propaganda negativa del PAN y por sus
ataques a la figura del Presidente de la República.
Parece haber accedido con muchas dificultades a las
sugerencias de sus asesores y, de esa condescendencia, dependerá el curso de la
táctica de campaña.
Por lo pronto, el asunto de la silla vacía en el
debate del próximo martes parece colocarle en desventaja, pero para ello
prepara una agresiva campaña mediática, sean entrevistas, spots o
declaraciones, que le permita compensar esa ausencia, con la ventaja de que no
tendrá para ello enfrente a ninguno de sus adversarios para cuestionarlo.
FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
Al dejar a su equipo dar las batallas con el PRD,
Calderón ha conseguido mantener un cierto dinamismo en su campaña.
Su innegable estrategia es convencer al electorado que
sólo tiene dos candidatos entre quienes debe escoger: él y López Obrador.
Ha hecho esfuerzos visibles por descartar al PRI, lo
cual le hace depender sólo de las maniobras que desde el gobierno y desde el
PAN se realicen para socavar más la imagen del candidato presidencial del PRI y
del partido.
Mucho depende Calderón de los debates presidenciales,
en los cuales tiene que mostrar carácter, temple y sobre todo, la serenidad que
exige la Presidencia.
ROBERTO
MADRAZO PINTADO
El candidato presidencial del PRI mantiene una actitud
aparentemente serena y tranquila.
Ha encontrado que, en medio de la encarnizada batalla
de declaraciones y spots entre el PRD y el PRI, le es más útil el discurso
conciliador, de propuestas y de críticas, al gobierno de Fox.
A veces la mordacidad de algunas de sus declaraciones
muestra la tensión a la que está sometido.
Su partido ha sido arrinconado por el Trife y obligado
a reponer varias selecciones de candidatos. Es el último obstáculo a saltar,
antes de lanzarse al último tramo de la campaña que incluye dos debates, de los
cuales sólo en el último tendrá la ocasión de encarar a López Obrador.