Otros espacios, tanto en medios impresos como
electrónicos, han empezado a compartir la premisa expuesta en este espacio
cibernético la semana pasada: la verdadera campaña empezará después de la
Semana Santa, cuando todos los partidos ya tengan en plena actividad
proselitista a sus candidatos a diputados y senadores.
Por ahora siguen los escarceos, el intercambio de
descalificaciones y, sobre todo, es preocupante la creciente intolerancia
mostrada entre los partidarios duros de los candidatos presidenciales,
particularmente la intolerancia de los partidarios de López Obrador y de los de
Felipe Calderón.
Las exigencias del puritanismo político han hecho que
los medios dediquen poco espacio a las campañas presidenciales. Es claramente
perceptible que se concentran las informaciones, impresas y electrónicas, en
las notas de confrontación, con lo cual también los medios empiezan a
contribuir a crear un peligroso clima de violencia verbal.
Ese es el síntoma más preocupante del curso actual de
las campañas por la Presidencia: el fomento de la intolerancia, del rencor y
del odio.
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ OBRADOR
La personalidad de López Obrador empieza a imponerse,
aún por encima de la estrategia tan cuidadosamente diseñada desde hace dos
años.
En su equipo de campaña es evidente que se registraron
los efectos negativos que tuvo el insultar al Presidente Fox. No obstante,
López Obrador ha desoído a sus asesores.
Confía en su instinto político y no han cesado las
descalificaciones al Presidente.
De alguna manera López Obrador ha decidido que,
después de todo, el innombrable Carlos Salinas de Gortari no es su real
adversario. Su verdadero adversario es el Presidente Vicente Fox, que con todo
y lo vapuleado de su imagen, posee una popularidad contra la cual, ya como
candidato presidencial, el tabasqueño intuye que tiene que navegar.
No le convencen las encuestas que muestran el daño que
le causa atacar al Presidente. Confía que poco a poco irá socavando la imagen
de Vicente Fox, lo suficiente como para que ya no sea un adversario serio para
el día de la elección.
FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
Ha navegado contracorriente, como se ha subrayado en
este espacio. Y por momentos parece que su equipo de campaña no termina por
estar perfectamente coordinado.
Josefina Vázquez Mota es la coordinadora de la campaña
y como tal debieran reconocerlo todos los miembros del equipo.
Si se descuida, el candidato panista podría sufrir en
su equipo de campaña el síndrome Labastida, y permitir que se rompa la
verticalidad jerárquica, la única que garantiza que un grupo de trabajo tenga
el mismo objetivo.
Por ahora está entusiasmado con una encuesta que
asegura que está dos puntos arriba de López Obrador. Tiene esa ventaja
sicológica que le permitirá sobrellevar el receso de la Semana Santa, pues los
resultados de otras encuestas no se sabrán hasta finales de abril. Al menos
hasta entonces se conocerán los resultados de las encuestas serias, no de las
que sólo sirven como arma propagandística, como las que hacen algunos diarios
con agenda propia.
ROBERTO
MADRAZO PINTADO
Madrazo ha sido una sorpresa. Ha pagado el costo de
los errores de terceros, como ya lo dijo algún priísta que renunció; pero a
pesar de eso no se desploma.
También habrá de esperar a la Semana Santa y a la
definitiva elaboración de las listas de candidatos a diputados y senadores para
averiguar en qué estado se encuentra la estructura del PRI, tan golpeada por
las defecciones y por los escándalos de algunos de sus militantes distinguidos.
Enfrentará, sin duda, nuevos escándalos contra
priístas, porque el gobierno foxista está temeroso de la estructura priísta y
en Los Pinos están convencidos que en la medida que esa estructura se debilita,
se fortalecerán las posibilidades de Calderón.
Ha aguantado hasta ahora el candidato presidencial del
PRI.
Ya se verá cuánto.
ROBERTO
CAMPA CIFRIAN
Esta semana ha recibido Campa la mala noticia de que
la estrategia de la profesora Gordillo ha sufrido un cambio de matiz.
Amparado en la pluralidad, el SNTE ha empezado a
dividir su respaldo. Intentará la profesora que Nueva Alianza conserve el
registro, pero también apoyar a aquellos candidatos locales, sea a diputados o
a senadores, con quienes haya negociado.
Esa división de fuerzas deberá ser muy bien
administrada, porque se corre el riesgo de que la dispersión se convierta en
una dispersión de esfuerzos que impida alcanzar los objetivos deseados.
PATRICIA
MERCADO CASTRO
La candidata presidencial de Alternativa cada vez
parece más irrelevante.
No consigue conectarse con los grupos que otrora
apoyaron la opción que ahora representa.
Está muy debilitada y se antoja difícil que siquiera
alcance el registro definitivo.