La semana estuvo marcada por los escándalos de las
grabaciones y de las acusaciones contra los hijos de la señora Marta Sahagún de
Fox.
Difícil, cuando no imposible, el control de daños para
los afectados por estos escándalos.
Son, al final del día, parte de la sorda guerra de
descalificaciones que ya empezó y que augura hacer de la campaña por la
Presidencia una lucha en el lodo.
El riesgo de estas confrontaciones es que terminen por
hastiar al electorado y el abstencionismo reste respaldo al ganador de las
elecciones del próximo 2 de julio.
En los medios, poco a poco, se deslindan los campos y
caen las máscaras. Es saludable que los partidarios en los medios de cada
candidato así se lo digan a la opinión pública. Lo negativo de esto es que la
mayoría disfraza sus opiniones partidistas de una hipócrita objetividad.
ANDRÉS
MANUEL LÓPEZ OBRADOR
Durante la semana que termina ha endurecido su
discurso, más retador y más crítico, pero no siempre consigue que sus
adversarios respondan a todas y cada una de sus declaraciones, lo cual debería
hacerle pensar en un giro en su táctica.
Su campaña ha marchado sin contratiempos mayores,
porque en su equipo hay políticos profesionales, pero esa ventaja significa
también un lastre, porque muchos de ellos quieren llevar a la campaña sus
amarguras y frustraciones, resultantes de tanto tiempo de militar en la
oposición, o de haber sido rechazados en su partido de origen.
Como sea, ya se percibe un cambio en la estrategia. Ya
no va López Obrador a los pueblos, ya empieza a concentrarse en las ciudades
grandes y medianas, donde están los votos.
Su reto será traducir lo que ahora es simple
popularidad en votos reales el 2 de julio. No será fácil, porque para hacerlo
tendrá que diluir la identidad ideológica del PRD y, hasta ahora, no se decide
a hacerlo, quizá porque aún no termina la tarea de reconciliación interna,
indispensable después de que se conozcan las listas definitivas de las
candidaturas.
En el escándalo del gobernador de Puebla Mario Marín
ha preferido ser cauteloso, por razones que muchos no se explican, no ha sido
precisamente agresivo en el tema, a pesar de que le abre una espléndida
oportunidad.
FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
Sigue con dificultades para encontrar la distancia
adecuada del gobierno del Presidente Fox.
Esta semana le fue particularmente difícil zafarse del
escándalo de los hijos de la señora Marta Sahagún de Fox.
Para su fortuna, estalló a principios de la semana el
escándalo de las grabaciones de las charlas del gobernador de Puebla Mario
Marín y el empresario Kamel Nacif.
En un gesto más espectacular que efectivo, acudió a
Puebla a presentar una demanda de juicio político contra el gobernador poblano.
Tiene que aprender a relajarse, porque no puede estar
bajo permanente tensión, pues podría en algún momento estallar y sería
gravísimo para su candidatura.
Ha sido el más beneficiado por el escándalo de Puebla,
pero tiene que ser cauteloso, porque podría quedarse atrapado en ese tema y
descuidar lo más importante. Y, por ahora, lo más importante es aumentar su
nivel de reconocimiento entre los ciudadanos.
ROBERTO
MADRAZO PINTADO
Ha sido una semana horrible para el candidato priísta.
El tema del gobernador de Puebla le afecta,
indudablemente, pues se trata de uno de sus aliados.
Tardó en desvincularse, y eso podría ser costoso.
Ahora tiene que conseguir el respaldo de la estructura
priísta, aún de aquellos que solapadamente todavía no le dan apoyo total.
Al PRI y a su candidato presidencial les urge un
control de daños. Podría empezar por dejar solo al gobernador Marín.
Y tendrán que decidir si el gobernador Marín es tan
importante como para que el PRI se arriesgue a perderlo todo por él.
Ese es el gran dilema de Madrazo.
Por ahora ningún otro asunto tiene más importancia,
pues el desprestigio de Mario Marín puede fastidiar al candidato Madrazo. Y
hasta arrastrar al PRI en su caída.